dónde alojarse

¿Dónde alojarse? Tres aspectos clave para elegir alojamiento en tus viajes

A la hora de elegir dónde alojarse en un viaje conviene tener en cuenta diferentes aspectos.

Para muchos viajeros el presupuesto del que disponen será uno de los factores limitantes, pero, más allá del precio que podemos o estamos dispuestos a pagar por cada noche de alojamiento, debemos tener en cuenta otra serie de cosas que nos permitirán estar más cómodos, cubrir nuestras necesidades o sacarle el mayor partido posible a nuestro dinero, por ejemplo.

Concretamente en el último caso, para amortizar la cantidad que pagamos, hay tres aspectos clave: la ubicación, los servicios que obtenemos por el precio a pagar y el uso que le vamos a dar al alojamiento en cuestión. 

Prestando atención a esos tres factores podremos descubrir que, en ocasiones, lo que a priori parece ser más barato, termina saliéndonos más caro y/o hace que no le saquemos el jugo al dinero invertido.

Decidir dónde alojarse sea el destino que sea: 
3 aspectos clave

La ubicación del alojamiento

La ubicación de un alojamiento es un aspecto importante para sacarle el máximo partido a cualquier viaje. Por tanto, para decidir adecuadamente dónde alojarse conviene indagar un poco antes de efectuar una reserva, teniendo en cuenta el tipo de viaje que queremos realizar o las zonas que queremos visitar, claro.

Del lugar en el que se encuentre el hotel u hostal dependerá nuestra comodidad, libertad de movimiento para visitar diferentes zonas del destino en cuestión y, también, nuestro presupuesto.

Por ejemplo, si nos decantamos por un alojamiento barato pero que se encuentra lejos de todas las zonas que queremos visitar, puede que al final nos salga más caro que un alojamiento algo más céntrico.

Por ello, al alojarnos en las afueras de una ciudad con el objetivo de abaratar los costes de nuestro viaje, debemos tener en cuenta cuánto tendremos que gastar en transporte público o en el alquiler de un coche (con el correspondiente consumo de combustible) y ver si realmente nos sale más económico que un hotel u hostal más céntrico, pero algo más caro.

Más allá del aspecto económico, también hay que tener en cuenta el tiempo que necesitaremos para desplazarnos desde ese “alojamiento lejano” a los diferentes lugares que queremos visitar. Esto es especialmente importante cuando se trata de un viaje relativamente corto o una escapada de fin de semana, por ejemplo.

En los viajes cortos lo menos que querremos es pasarnos gran parte del día moviéndonos en coche o transporte público. Si disponemos de poco tiempo, lo que verdaderamente querremos será amortizarlo al máximo.

Precio versus servicios y comodidades incluidos

Además de elegir una zona adecuada, también conviene comparar distintos alojamientos y ver qué nos ofrecen por el precio a pagar.

Comparar varios alojamientos de distintos precios es conveniente porque, a veces, por un poco más podemos disfrutar de una mayor comodidad o servicios más completos.

Es decir, aunque parezca contradictorio, no siempre la opción con el menor precio por noche es la más barata. Por ejemplo, puede ser que otro hotel u hostal con habitaciones 5 o 10 € más caras, incluya desayuno y traslado al aeropuerto y que, al final, todo el conjunto de servicios resulte más económico que contratando la opción inicialmente más barata.

Uso que le vamos a dar al alojamiento

Puede que suene extraño, pero es importante tener claro el uso que vamos a darle al alojamiento durante nuestro viaje.

No es lo mismo un viaje de relax que un viaje en el que planeamos visitar todos los puntos turísticos del destino en cuestión.

Es decir, la pregunta “¿dónde alojarse en el “destino X”?” también podría plantearse como “¿dónde alojarse para un fin de semana de desconexión?” o “¿dónde alojarse para un viaje de turismo activo en la montaña?”

El tipo de alojamiento que escojamos debe encajar con el plan de viajes que llevamos ya que solo así le sacaremos el máximo partido a nuestro dinero y al alojamiento en sí mismo.

Por ejemplo, si buscamos relajación y desconexión y no tenemos especial interés en recorrernos de cabo a rabo el destino en cuestión, seguramente nos interesará un hotel con servicios como piscina, spa, masajes, restaurante… Si por el contrario queremos visitar a fondo el lugar al que viajamos, en realidad nos basta con una cama y una buena ducha, ya que probablemente no haremos uso del resto de servicios.

Por tanto, si contratáramos un hotelazo con todo tipo de servicios y comodidades y luego solo pasamos por allí para dormir, ducharnos y, tal vez, desayunar, estaríamos tirando nuestro dinero.

Es por ello que, a la hora de elegir alojamiento, nunca debemos de olvidar el motivo y/o tipo de viaje que vamos a realizar.

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