escarabajo fotografía de viajes

Fotografía de viajes: consejos de una aficionada

Antes de ponerme a dar consejos, he de advertirte que no soy más que una aficionada.

Lo poco que sé sobre fotografía de viajes, o fotografía en general, lo he aprendido de forma autodidacta: algún mini-curso online por aquí, video tutorial por allá y, sobre todo, práctica.

Práctica y paciencia para no sucumbir a los primeros foto-truños con sobreexposición, desenfoque masivo, etc.

Nunca he realizado un curso en condiciones, mucho menos uno que conlleve una parte presencial y práctica, aunque siempre ha estado en mi lista de cosas pendientes.

A pesar de ello, mucha gente me ha comentado que le gustan mis fotografías. No solo familia y amigos, que esos no cuentan (aunque se agradece), sino gente menos allegada e incluso desconocidos.

Por ejemplo, a raíz de las fotos que he subido para el concurso de LATAM, son muchos los que me han felicitado por esas imágenes a través de Twitter.

Por todo ello me he decidido a escribir este post sobre fotografía de viajes; siempre desde mi humilde conocimiento de aficionada y sin querer dármelas de listilla.

Pero bueno, si yo consigo hacer fotos que gustan con lo poco que sé, ¿por qué no compartirlo? Quizás a ti también te encanta la fotografía de viajes y no tienes tiempo o dinero para formarte con cursos y demás. Si es así, espero que este artículo te sea útil o, al menos, te dé un chute de motivación para empezar a capturar en las lentes de tu cámara todo aquello que te rodea.

Lo dicho, te dejo aquí lo que aplico cuando me pongo en modo fotógrafa, consejos muy básicos sin nada de teoría ni historias complicadas.

Fotografía de viajes

Capturando el mundo sin ser un profesional

1) Hazte con una buena cámara (¡y cuídala mucho!)

Un elemento indispensable para hacer buenas fotografías es, sin lugar a dudas, tener una cámara decente. No hace falta que te hipoteques para comprarte un súper camarón que ni si quiera sabes cómo funciona.

De hecho, creo que si se tienen pocos conocimientos es contraproducente comprar una cámara demasiado potente para empezar. Si la cámara es muy compleja será fácil desanimarte y tirar la toalla. La toalla y muchos euros a la basura…

Así me lo aconsejaron a mí cuando compré mi ya viejecita Canon EOS 1000D que, a pesar de no ser una cámara profesional, es la que me ha permitido hacer la inmensa mayoría de esas fotos que gustan por ahí.

Eso sí, es una marca buena, de las mejores en el terreno fotográfico, con lo cual partimos de una calidad más que decente. En su día me costó unos 550€. Fue la primera cosa de tanto valor que compré de mi bolsillo y tuve que pagarla a plazos.

De ahí que me comportara al más puro estilo Gollum... – No la toques, no la mires…mi tesoroooo.

Con el tiempo ya me relajé bastante, pero sigo cuidándola lo mejor que puedo. Eso ha hecho que, a día de hoy, 8 años después, siga siendo mi fiel compañera en la fotografía de viajes.

Por tanto, una cámara réflex digital de buena marca es una inversión importante, de como mínimo unos 500€ si se compra de paquete, un poco menos si es de segunda mano; pero si la cuidas te puede durar muchísimos años, por lo que amortizarás esa inversión.

2) Olvídate del modo manual

Si, al principio cuesta. Son tan bonitas esas fotos que hace automáticamente que, ¿para qué complicarnos la vida? Error.

Merece la pena complicarse la vida por varios motivos: para entender nuestra cámara, para aprender algo de fotografía y, como no, para hacer mejores fotos.

Para los que no tenemos quien nos enseñe ni asistimos a ningún curso formativo en esta materia, al principio es un poco tostón, cierto. Pero practicando se le coge el truco con facilidad.

Hay mogollón de tutoriales en Youtube: gratis, tremendamente útiles y específicos para determinadas cámaras; por lo que te recomiendo que te empapes de ellos.

Empieza practicando en casa y luego en algún entorno al aire libre, como, por ejemplo, un parque (las flores son las musas perfectas para aprender, ¡ni pestañean!).

También, prueba con diferentes condiciones de luz para que vayas familiarizándote con los ajustes de tu cámara en concreto.

3) Enamórate de los pequeños detalles

La piel de un camaleón

Yo tengo debilidad absoluta por los pequeños detalles. De verdad, es como un fetiche. Cuanto más pequeño, rugoso, colorido o extraño sea lo que voy a fotografiar, más y más cerca quiero capturarlo.

Tal vez sea deformación profesional. Tantos años entre microscopios terminan haciendo que una quiera magnificar lo "insignificante".

Pero, en cualquier caso, creo sinceramente que una buena imagen de detalles secundarios puede resultar visualmente muy atractiva, llama la atención.

Y, ¡ojo!, no hablo de hacer zoom y quedarse tan pancho, sino especialmente de estar ahí peleándote para enfocar eso tan diminuto que te ha llamado la atención.

​Con todo esto no te animo solo a fotografiar "grandes detalles" sino, también, adentrarte en la macrofotografía. Aunque, lo cierto es que, yo no utilizo ningún objetivo específico para ello, por lo que, siendo laxos, se podría decir que es macrofotografía de andar por casa. En cualquier caso, se consiguen fotos originales.

escarabajo fotografía de viajes

Un precioso y diminuto escarabajo de Madagascar

fotografía de viajes detalles

Así luce la patita de un koala vista desde cerca

4) Busca lo auténtico

La fotografía de viajes nos da miles de millones de oportunidades para darle rienda suelta a nuestra creatividad.

Si sólo nos dedicamos a capturar la imagen típica de un monumento o lugar, esa misma foto que hace todo el mundo, crearemos un bonito álbum de recuerdos viajeros, pero estaremos desperdiciando la oportunidad de mostrar el mundo como lo vemos y lo vivimos nosotros a través de nuestras fotografías.

Trata de capturar eso que llama tu atención, los momentos que te transmiten algo, busca un enfoque diferente, dale un toque personal a tus fotografías. Y no, no es necesario fotografiar la Torre Eiffel haciendo el pino puente.

fotografía de viajes

La gente local y sus actividades cotidianas son una gran forma de realizar una fotografía de viajes diferente y única

5) Ten paciencia y, sobre todo, disfruta y diviértete

En el caso de la fotografía de animales en estado salvaje, por ejemplo, hay que ser muy paciente. Los bichejos no van a estar esperando a que nosotros ajustemos la cámara ni tampoco van a posar para nuestro objetivo.

fotografía de viajes ballenas

Para capturar un instante como este hay que tener paciencia y disfrutar de la emoción de la espera

Todo lo contrario, justo cuando vas a disparar tu foto, desaparece, se mueve o sale regañao. Pero es parte del encanto. Cuando consigas una imagen decente te sentirás todo un reportero/a del National Geographic.

Y es precisamente eso lo que verdaderamente importa. Si te gusta la fotografía de viajes tienes que disfrutarla de verdad. Yo soy una plasta cada vez que tengo la cámara en la mano, me paro constantemente, me entretengo con lo más mínimo... pero es que me lo paso bien.

fotografía de lemures

Bueno, a veces si que nos cruzamos con animales a los que parece que les gusta posar...

Al final, con práctica y disfrute siempre sale alguna foto que hará que otros digan “¡guau!” y, sobre todo, que nos haga revivir ese momento especial que vivimos en alguno de nuestros viajes.

Algunas fotografías de viajes más para que te animes a coger tu cámara hoy mismo

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4 comentarios en “Fotografía de viajes: consejos de una aficionada

  1. ¡Son geniales! Te animo a que continúes haciendo fotos 😀 . Igualmente, cuantas más fotos se hacen, más trucos se aprenden, ¡yo sigo aprendiendo después de muchos años! Saludos caracoleros.

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