gastronomía exótica

Lo que no tuve huevos de probar

Como he contado en algún que otro post, soy una persona "de buen comer". Me gusta prácticamente todo y, además, intento probar nuevas cosas cada vez que puedo; sobre todo, en mis viajes, donde siempre que se presenta la ocasión, aprovecho para sumergirme en la gastronomía del lugar.

Así, no solo me gusta probar diferentes formas de cocinar los alimentos de siempre, sino que también disfruto probando comidas inexistentes en nuestro país. Sin embargo, cuando se trata de la gastronomía exótica, hay una línea que yo personalmente no soy, al menos de momento, capaz de cruzar.

Tras esa línea se encuentra todo lo que no tuve huevos de probar.

Gastronomía exótica: Lo que no tuve huevos de probar

El Balut – Filipinas

En Filipinas existe una supuesta exquisitez para el paladar que yo ni fui ni (creo) seré capaz de probar nunca, el balut.

El balut es un embrión de pollo (o pato) en desarrollo que se come directamente del huevo, con todos sus liquidillos y sus cosas. Eso sí, el embrión ya no está vivo, ya que el huevo fertilizado es hervido previamente.

En Filipinas está por todas partes y son muchos los chicos que los van vendiendo por las calles en carritos ambulantes o una especie de lecheras metálicas en las que los mantienen calientes. Así que no es raro cruzarse con un filipino sorbiendo un huevo y zampándose su correspondiente embrión.

Gastronomía exótica

Allí nos explicaron que existen diferentes tipos balut. Al igual que en España tenemos distintos tipos de jamón serrano según su curación, los filipinos pueden elegir diversos balut en función del desarrollo del embrión. Concretamente, se consumen tras un periodo de incubación de entre 14 y 21 días.

Al parecer, los más fáciles y agradables de comer son aquellos que cuentan con pocas semanas de desarrollo, ya que el embrión es más pequeño y más blandito. Por el contrario, el balut “más curado” es más engorroso, pues contiene un embrión mucho más desarrollado. Como consecuencia, ya contiene algunas plumas y los huesos son más grandes y rígidos.

En cualquier caso, parece que la forma preferida por los filipinos para zamparse sus balut es, simplemente, echarles un poquito de sal, y pa’ dentro.

Al parecer, esta “delicatesen” también es consumida en países como Tailandia, Vietnam, Laos o Camboya. Si bien en Tailandia yo no los vi por ningún lado, en Filipinas es tan tradicional que, si quieres probarlos, no tendrás ni que buscarlos. Te encontrarás a los vendedores de balut en cualquier parte.

Insectos – Tailandia

A diferencia del balut, casi todas las personas que pasan por Tailandia coinciden en que los clásicos insectos fritos son más un reclamo turístico que una tradición gastronómica tailandesa.

De hecho, yo no vi a ningún tailandés comprando o comiendo cucarachas o grillos, ni tampoco pasé por ningún restaurante que ofreciera insectos en su menú.

Sin embargo, en los focos calientes donde los turistas van a ponerse como el Kiko, como por ejemplo la conocida Khao San Road, es fácil encontrarse con una vendedora de insectos de toda clase. Gusanitos fritos, pinchito de cucaracha o grillos especiados son algunas de los manjares que ofrecen.

Si bien no era raro que hubiese guiris curioseando a su alrededor, no vi a nadie comprando este snack exótico. Eso sí, en todos los carritos ambulantes había un claro cartel que decía “Foto 10 Bath”.

En cualquier caso, yo no pagué un centavo ni por hacer una foto ni por llevarme a la boca uno de esos bichejos. Me quedo con las gambas, que ya sé que están muy ricas.

Tamilok – Filipinas

gastronomía exótica

El primero en hablarnos del tamilok fue Jojo, un amigable conductor de triciclo con el que compartimos varios días en Puerto Princesa, Palawan.

El tamilok es una especie gusano de la madera cuyo sabor es comparado por algunos con las ostras. Esto no es de extrañar ya que, en realidad, el tamilok es un molusco que se vive en los manglares en descomposición.

Como puedes ver en la foto, su aspecto no es nada atractivo, al menos para mí, y, para complicar las cosas, no es nada fácil de consumir. Al parecer tiende a quedarse pegadillo en el esófago, ya que tiene una textura muy viscosa, por lo que una buena cerveza al lado es fundamental para tragárselo sin problemas. A pesar de ello, es muy popular y valorado entre los filipinos. Éstos suelen consumirlo en crudo, marinado con vinagre.

Jojo nos contaba, además, que es considerado como un alimento afrodisiaco y, aunque intentó convencernos de lo delicioso que era, yo no tuve huevos de probarlo.

Carne de canguro – Australia

En el artículo Comer carne de canguro: Epic fail ya te contaba como, a pesar de estar convencida al principio, mi intento por probar carne de canguro fue un fracaso total.

A diferencia de los manjares anteriores, mi falta de valentía no se debía al aspecto o una consistencia extraña, ya que a la vista la carne de canguro es como cualquier otra carne. Así que, en este caso, fue una barrera moral la que me impidió probar este alimento tan clásico de Australia.

Los callos de mi abuela – España

Si bien empezaba el post diciendo que soy de buen comer, no hace falta irse hasta países exóticos con gastronomías exóticas para descubrir que uno tiene unos límites que, por el motivo que sea, no puede cruzar.

De hecho, un plato que jamás fui capaz de probar, y del que toda mi familia contaba maravillas, fueron los callos de mi abuela.

Ni el aspecto ni el olor me invitaba a meter la cuchara, pero, ya sabiendo que se trataba de tripas y otras vísceras animales nada consiguió que jamás los probara.

Y tú, ¿has probado o probarías alguno de estos manjares? ¿qué gastronomía exótica se te ha resistido?

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4 comentarios en “Lo que no tuve huevos de probar

  1. ¡Asu! ni loco probaría alguna de esas cosas, y bueno, en el Perú también tenemos algunas cosillas algo difíciles de tragar, como el tocosh o el suri, este último es una enorme y suculenta larva de escarabajo que se puede comer mientras se retuerce. Si visitas el Perú no olvides colocar estas dos delicias en tu menú viajero. XD
    Saludos

    • Jajaja, tal y como me lo describes Marco seguro segurísimo que el suri aparecería en esta lista! jeje ¿Te puedo preguntar qué es el tocosh? ¿también una larva?
      ¡Muchas gracias por tu comentario! Saludos 😀

      • El tocosh es papa fermentada, así que imagina el peor olor que hayas sentido en tu vida y multiplícalo por 500 ¡naaa exagero! Tendrías que olerlo en vivo y en directo, pero igual apesta, y tiene el poder de colorear la piel de la gente de un bonito verde Shrek.
        Aún así algunos de mis compatriotas lo comen porque posee abundantes propiedades medicinales, además existen formas de preparar el tocosh que lo hacen más comestible y hasta rico… eso dicen por ahí. 😀
        ¡Provecho! 😉

        • ¡Gracias por la explicación! ¡Qué interesante! Nunca lo había escuchado. Si un día tengo la posibilidad de probarlo procuraré llevarme algo para taparme la nariz ¡e intentaré no ponerme color Shrek! jejeje

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