Madagascar

Madagascar, ¿Por qué y cómo?

Nosy Komba Madagascar

Hasta el año 2014, el viaje más espectacular de mi vida había sido una increíble aventura en Laponia con un grupo de amigas allá por el 2009. Ese mismo año le estuve dando muchas vueltas a la idea de realizar un voluntariado en el extranjero. De hecho, estuve a puntito de irme a trabajar como voluntaria a Ecuador, pero, por diversos motivos, finalmente no pudo ser.

En esos 5 años que pasaron realicé muchos otros viajes, incluyendo destinos tan jugosos como Cuba, e hice varios voluntariados en España con la Fundación Migres, WWF/Adena y la aecc. Sin embargo, la espinita de hacer un voluntariado en el extranjero seguía escociéndome, por lo que siempre tuve presente ese deseo.

Ya exiliada en Alemania, con una estabilidad económica decente, las ganas de realizar otro gran viaje se fueron haciendo más intensas. Así, en las Navidades de 2013, me di cuenta de que no podía seguir esperando a que los planetas se alinearan.

Estaba en Gran Canaria, visitando a mi familia. Era ya de madrugada y zapeaba entre los canales de televisión a ver si encontraba algún entretenimiento. Entonces me encontré con un programa sobre Madagascar, ese punto caliente de biodiversidad que años atrás había estudiado en la universidad y que me había dejado fascinada.

Conforme el programa avanzaba, se me alborotaba el estómago. Mi cerebro empezó a funcionar por libre, algo que me pasa a menudo; así, mientras yo intentaba prestar atención a lo que el programa contaba, mi cabeza ya estaba haciendo planes, visualizándome a mí misma en ese lejano y sorprendente rincón del mundo.

Cuando conseguí reconectar con mi cerebro solo podía decir: “Voy a ir. Quiero ir, y lo voy a hacer”.

Madagascar

En cuanto acabó el programa de televisión, y a pesar de que eran las tantas de la madrugada, me puse a buscar información como una loca. Como si me tuviera que ir mañana mismo (algo que era totalmente imposible, por supuesto).

Tras el calentón inicial, y contra todo pronóstico, la emoción, las ganas y la convicción que había adquirido de un momento a otro no menguaron. Ni las fiestas navideñas, ni la vuelta al trabajo, la rutina, la falta de tiempo ni ningún otro factor consiguieron distraerme de mi objetivo. Más bien, al contrario.

A medida que valoraba los distintos factores que me permitirían o no coger la mochila y plantarme en Madagascar, más me convencía de que 2014 sería el año perfecto y, por tanto, no podía dejar escapar la oportunidad. Me sobraban las ganas, tenía la pasta y, más importante aún, tenía el tiempo.

El año anterior había trabajado a destajo. Tanto que me habían sobrado más de la mitad de mis días de vacaciones (hola explotación!). Afortunadamente me habían permitido trasladar esos días al año en curso, con lo que me salían días de vacaciones por las orejas.

Puesto que ya estaba hasta el moño de anteponer las obligaciones laborales o el “quedar bien en el curro” a mis planes personales, tiré a la basura el qué pensará mi jefe y decidí que me cogería de golpe más de un mes de vacaciones para irme de voluntaria a esa gran isla del Océano Índico.

​¿Por qué Madagascar?

Si bien el programa televisivo sobre Madagascar fue un detonante, no decidí viajar allí porque saliese en la tele. Como comentaba, ya conocía los encantos naturales del país por mis estudios y por los muchos documentales que había devorado. Además de porque me encantan los animales.

Por otro lado, uno de mis sueños más arraigados era viajar a África. El origen de ese deseo lo desconozco, pero recuerdo un póster enorme de la sabana africana que decoraba mi dormitorio estudiantil para recordarme que algún día tenía que visitar el continente. Ese día estaba cerca.

Con esta vida atareada que llevamos todos y las responsabilidades adquiridas, ese sueño había quedado en segundo plano. Hasta que la chispa volvió a avivarse con el susodicho programa.

A partir de entonces empecé a recorrer un camino que me ha cambiado profundamente en muchos aspectos. Un camino que recorrería una y mil veces más. Una decisión, que de haberlo sabido y de haber podido, hubiera tomado mucho antes.

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2 comentarios en “Madagascar, ¿Por qué y cómo?

    • Hola Biocat! Pues viaje, tanto para vuelos internacionales como nacionales, con la compañía Air Madagascar. Volé desde París.

      Para el vuelo internacional hay muchas opciones, también dependiendo desde donde vueles. En breve haré un artículo recopilando todas las compañías que vuelan a Madagascar. Espero que te sea de ayuda.

      Un saludo!

      Yo me decanté por Air Madagascar porque tenía una oferta muy buena en los vuelos internos si compraba el vuelo internacional con ellos.

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