Lémures, lemur coronado

¿Son traficantes de lémures?

Tras dos semanas como voluntarias en Nosy Komba, trabajando de cerca con los lémures, comenzó la aventura de conocer el resto del país.

Tras pasar por Île aux Nattes, Sainte Marie y Tamatave, entre otros, emprendimos nuestro largo y complejo camino a Pangalanes. Uno de los objetivos principales era intentar ver al extraño y fascinante Aye-aye.

Cuando llegamos al punto de encuentro con nuestros futuros hospedadores, nos presentamos y empezamos a entrever cómo de aventurero, a la par que divertido, iba a ser el viaje: unas 4 ó 5 horas en una barcaza río arriba y contracorriente. Tenía buena pinta.

Sin embargo, en cuanto empezamos a cargar el equipaje en la barca nos dimos cuenta de que en la proa había una jaula.
Y dentro de dicha jaula había, nada más y nada menos que una preciosa hembra de lémur coronado (uno de mis favoritos).

Esta especie concretamente se encuentra en peligro de extinción, el segundo estado de conservación más grave para las poblaciones salvajes, solo por debajo de la categoría en peligro crítico de extinción.

Lémures, lemur coronado

¡¿Son traficantes de lémures?!

Sabiendo todo eso, enseguida nos miramos la una a la otra con cara de espanto y preocupación. ¿Es que esa gente se dedicaba a traficar con animales? ¿Íbamos a gastar nuestro dinero alojándonos en su hotel e incentivar así ese tipo de actividades ilegales e inmorales? ¿Nosotras que habíamos dedicado parte de nuestro tiempo a un proyecto de conservación de lémures? Por supuesto que no.

Pero, no hay sentencia justa sin haber otorgado previamente el beneficio de la duda. Así que, les preguntamos directamente qué hacía ese lémur ahí, enjaulado, y manifestamos con claridad que si era lo que parecía nos quedaríamos en tierra y buscaríamos una alternativa para llegar hasta Pangalanes o directamente cambiaríamos nuestro itinerario.

Afortunadamente, y para demostrarnos una vez más que las apariencias a veces engañan, nuestros amables hospedadores no eran explotadores de lémures. Es decir, no se trataba de un reclamo turístico. De hecho, era todo lo contrario.

lémures

Esta fantástica pareja franco-malgache acababa de comprar ese lémur, con dinero de su bolsillo, a un verdadero explotador animal. El lémur coronado enjaulado en el barco vivía encadenado en una jaula en algún bar de Tamatave como reclamo para los turistas inconscientes. No era el primer lémur que compraban, y tampoco parecía que fura a ser el último.

Puede que estés pensando que, si ellos lo compraban para ponerlo en una jaula en su hotel, la misma mierda es. Pero no, su objetivo era dejarlo en libertad en el fantástico bosque que rodeaba su hotel.

Un plan loable para aportar su granito de arena

Para mi sorpresa estaban muy bien informados, o quizás su buen hacer se basaba en experiencias previas. El caso es que no lo soltarían sin más, algo ineficaz y contraproducente desde el punto de vista de la reintroducción de especies.

El lémur viviría durante un tiempo enjaulado, para permitir que los lémures que habitaban la zona se habituaran a su presencia y no desterraran a su nuevo vecino sin más. Del mismo modo, ese periodo le permitiría a este lémur coronado adaptarse a esos otros semejantes que se acercaran a su jaula y al nuevo entorno de una forma gradual.

Posteriormente irían permitiéndole salir de su jaula durante breves periodos que se prolongarían cada vez más a lo largo del tiempo. Todo ello observando las reacciones del lémur rescatado y de aquellos que ya vivían en la zona.

El objetivo final era que este animal viviese en libertad, se integrase con los lémures locales para volver a a ser un animal en estado salvaje, en la medida de lo posible, y no una atracción turística.

Historias que inspiran

Aunque nos emocionó el amor que esta pareja sentía por todos los animales que habitaban en “su bosque”, no fue el único caso que conocimos de particulares que empleaban dinero de su propio bolsillo para apartar a estos fantásticos animales de la explotación y de unas condiciones de vida miserables.

Evidentemente, y dado que el proceso de adaptación iba a ser largo, cuando nosotras nos fuimos de Pangalanes esta hembra de lémur coronado seguía en su jaula. Sin embargo, en pocos días ya vimos una gran evolución.

De una mirada asustadiza durante todo el trayecto en barco, pasó a ansiar la libertad. En su jaula, colocada al aire libre y rodeada por un frondoso bosque en lugar de un bar de copas, ya respondía a las llamadas de otros lémures y mostraba un estado físico cada vez mejor.

Ojalá un día estas acciones ya no tengan que ser llevadas a cabo por particulares, y que sea el gobierno de Madagascar quien regule la reintroducción de lémures explotados para el “disfrute” de los turistas. Aunque para ello, antes será necesario acabar con los explotadores y traficantes de especies exóticas.

Si visitas la zona...

Si visitas Pangalanes te recomiendo que te alojes en este lugar ya que, además de que sus dueños tienen un corazón de oro y nos trataron maravillosamente, el alojamiento y sus alrededores son increíbles. Además, es un enclave idóneo para ver el Aye-aye.

Lémures Hotel Pangalanes

Nuestra cabaña en el Hotel Pangalanes

El nombre del alojamiento es Hotel Pangalanes Jungle Nofy. Aunque está disponible en Booking, en el momento en el que publiqué esta entrada no permitía hacer reservas. Si quieres alojarte aquí y te ocurre lo mismo escríbeme y te facilito la dirección a través de la que nosotras contactamos con ellos.

¿Planeando viajar a este rincón del mundo ?
Échale un vistazo a este itinerario de viaje a Madagascar.

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