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Estafados en Airbnb en nuestra última visita a Barcelona

Este veranito tocaba visitar la Ciudad Condal para reencontrarme con una amiga muy especial, la que fuera mi compañera de viaje en Madagascar, y que hacía mucho que no veía porque vive en la otra punta del mundo.

Ya a finales de julio la ocupación turística en Barcelona estaba a tope y, en consecuencia, el precio de los hoteles también (además, había muy poquito donde elegir por la baja disponibilidad en esas fechas).

Por todo ello optamos por alojarnos en un Airbnb, concretamente en una casa compartida. Es decir, no tendríamos todo el apartamento para nosotros, sino que lo compartiríamos con dos de sus inquilinas habituales, pero estaba genial de precio y, además, a mí me encanta conocer gente nueva, así que todo perfecto.

Sin embargo, acabamos siendo estafados en Airbnb, algo que nunca se me hubiese pasado por la cabeza y que no me había ocurrido anteriormente.

Si me sigues en Instagram puede que te enteraras de esta historia, ya que la fui contando “live” en los stories ( y si todavía no me sigues, este es un buen momento para sumarte a la comunidad con la que comparto imágenes e historias en dicha red social 😉: Instagram de Travel me Softly).

Tanto si no te enteraste en su momento como si quieres conocer la historia con más detalles, a continuación te cuento exactamente lo que nos pasó y como acabó esa penosa experiencia.

Descubriendo que habíamos sido estafados en Airbnb

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Llegamos a Barcelona por la tarde temprano y nuestra idea era dejar las cosas en el alojamiento y encontrarnos cuanto antes con mi amiga, ya que sólo estaríamos por allí el fin de semana y queríamos aprovechar el tiempo con ella.

Así que, en cuanto nos bajamos del tren, pusimos rumbo hacia la dirección de la casa que habíamos reservado.

La ubicación parecía perfecta, en Plaza de España, y podíamos ir andando desde la Estación de Sants.

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Conforme nos acercábamos a la Plaza de España empezamos a extrañarnos. Parecía una ubicación demasiado céntrica y buena para un piso pequeño compartido por tres estudiantes que incluso recurrían a Airbnb para sacar un dinerillo extra…

Asumimos que la casa no estaría justo en plena plaza, y empezamos a dar vueltas por la rotonda que la delimita pensando (o queriendo creer) que en realidad sería en algunas de las calles que salen de Plaza de España.

Un colegio, un hotel enorme, un portal que podría ser, pero cuyo número no coincidía… éramos incapaces de dar con el supuesto edificio en el que se encontraba el apartamento de Airbnb.

Empezamos a bromear entre nosotros (viajaba con mi novio) con que “Katherine”, la supuesta chica que alquilaba su habitación en su piso compartido, nos la había liado; pero todavía no queríamos creer que habíamos sido víctimas de un timo en toda regla.

La llamé y, ¡sorpresa!, el teléfono móvil no estaba disponible… las sospechas iban a más y cada vez la situación era más evidente.

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Como puedes ver en la imagen, le escribí a través del servicio de mensajería de Airbnb, y nada. Tras muchos minutos esperando, nunca llegó respuesta.

No sabíamos qué hacer, así que yo opté por contactar con Airbnb y, mientras, mi novio siguió tratando de dar con el edificio, con la esperanza de que, como es una especie de rotonda enorme, simplemente la ubicación de este no fuese tan evidente como esperábamos.

La verdad es que Airbnb no muestra de forma muy clara los números de contacto para sus clientes, y tuve que recurrir al señor Google para dar con él (te lo dejo por aquí; si te pasara lo mismo, puedes llamar a este teléfono de atención al cliente: 911 234 567).

Desde Airbnb me atendió una chica muy amablemente, que me dijo que iba a tratar de localizar a la chica con la que habíamos hecho la reserva y que, en el caso de que siguiera sin responder a mis mensajes y ella no pudiese localizarla, me facilitaría un nuevo alojamiento por un precio similar; pero que tendría que esperar al menos media hora a que ella hiciera esas gestiones.

Ya llevábamos como 20 o 30 minutos dando vueltas, tratando de dar con el edificio e intentando contactar con la supuesta Katherine, así que ya empezábamos a temernos que efectivamente habíamos sido estafados en Airbnb y que íbamos a perder bastante tiempo y algo de dinero seguramente también.

La confirmación vino cuando a mi novio le dio por preguntarle a unos Mossos d'Esquadra que estaban por allí. Después de explicarle la situación y de mostrarle la supuesta dirección de la casa, uno de los agentes le dijo: “Amic, t'han fet la pirula”; vamos que efectivamente nos habían timado descaradamente.

Al parecer el número de la supuesta casa que habíamos reservado coincidía con un enorme edificio de Plaza España, pero no es un bloque de viviendas, sino un hotel. Dicho de otra forma, el apartamento que había encontrado y reservado en Airbnb no existía; era un fake en toda regla.

Aunque nos reímos mucho con la expresión utilizada por el mosso, la verdad es que la situación tenía poca gracia.

¿Y si hubiesemos llegado a Barcelona a las 11 de la noche? ¿o si hubieramos tenido una cita súper importante como, por ejemplo, una entrevista de trabajo, y no pudieramos ni darnos una ducha porque nuestro alojamiento no existe?... Vamos, que nos dimos cuenta de que hay multitud de situaciones en las que este timo podría ser muchísimo más problemático y, por supuesto, tendría cero gracia.

Ya sabiendo que habíamos sido estafados, aún nos quedaba esperar a que nos llamaran desde Airbnb, encontrar un nuevo alojamiento a saber dónde, si es que lo había, y por cuánto más dinero… vamos, que lo que tenía que ser una tarde de emotivo reencuentro se estaba convirtiendo en un verdadero coñazo.

Estafa confirmada, ¿y ahora qué?

Ya llevábamos más de una hora en la calle, con las maletas, cansados, esperando sin saber bien qué hacer y preguntándonos que iba a pasar con los 94€ que había pagado por un alojamiento que en realidad no existía.

Entonces volvió a llamarnos la chica de atención al cliente de Airbnb para comunicarnos, como ya imaginábamos, que no había logrado contactar con la persona responsable de la habitación que habíamos reservado y pagado.

En ese momento me explicó que podía optar porque me reingresaran los 94€ que yo había pagado y ya yo me buscaba la vida para encontrar un alojamiento alternativo, como por ejemplo, un hotel; o que me añadían ese dinero a mi saldo de Airbnb, junto a 9€ más para ayudarme con los gastos en el caso de que la nueva reserva fuera más cara, para emplearlos en otro alojamiento de Airbnb que ella me ayudaría a encontrar.

Opté por la segunda opción porque, lógicamente, encontrar un hotel céntrico para un fin de semana en Barcelona en julio y a última hora por 94€ sería prácticamente una misión imposible. Además, casi no teníamos batería en los móviles y ya eran más de las 7 de la tarde y seguíamos en la calle.

Me dijo que volvería a llamarme en un rato, así que vuelta a esperar. Unos 15 o 20 minutos después me llamó para comunicarme que me había ingresado el saldo mencionado y que me acababa de mandar un mail con varias opciones de alojamiento.

También me dijo que por favor no reservara nada hasta que la persona que alquilase el apartamento o habitación de mi interés me hubiese dado el visto bueno, ya que al ser algo de ultimísima hora puede ser que no les viniese bien.

Cuando comprobé el mail, la verdad es que me sentó un poco mal, ya que Airbnb no me ofreció ninguna opción concreta para ahorrarme el quebradero de cabeza.

Se trataba de un mail con un botón que, al pinchar en él, me derivaba sin más a la página de reservas genérica de la plataforma, no a ningún alojamiento concreto y de precio similar al que ya había pagado por el “alojamiento estafa”. ¿Para qué estuve esperando entonces?

Por otro lado, si bien lo de los 9€ me pareció inicialmente un detalle, en realidad luego me di cuenta de que era insuficiente, pues no había ningún alojamiento disponible por 103€ (que serían los 94€+9€) o menos y, por lo tanto, inevitablemente iba a tener que gastar más de lo que había pagado por mi reserva inicial. Pero bueno, mientras no fuera más de 20 o 30€ me conformaba.

Había tres alojamientos más o menos cercanos a la zona en la que nos encontrábamos con un precio razonable, aunque en todos los casos superior a los 103€ que tenía ahora en mi saldo de Airbnb.

Les escribí a todos y, otra vez, tocaba esperar, sentados en ese banco que ya tenía la forma de nuestros culos, a que alguno de los dueños de esos alojamientos contestara.

Unos 10 minutos después uno de ellos, el del piso más cercano, me contestó y me dio el visto bueno para reservar, aunque tardaría un rato en llegar a casa porque estaba volviendo del trabajo y, además, necesitaba un tiempo para poder arreglar un poco la casa ya que, como es lógico, no esperaba una reserva de última hora (de hecho, creo que nos la aceptó porque nos vio ya desesperados).

En definitiva, en lugar de poder instalarnos sobre las 5:30 de la tarde como teníamos planeado, no podríamos acomodarnos hasta las 9 de la noche, pero al menos ya teníamos alojamiento.

La guinda del pastel: la comisión por reserva

Como decía, los 9€ que me había dado Airbnb como “ayuda” o compensación no bastaban para cubrir la diferencia de precio que había entre el piso estafa y el nuevo alojamiento, por el que nos iba a tocar pagar casi 26€ más.

Mi sorpresa fue que al mirar detenidamente el desglose de precio de la reserva 18 de esos 25€ eran de la comisión que Airbnb aplica a cada reserva. ¿¡EN SERIO!?

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Después de tener que estar 3 horas tirados en la calle, de que se fueran al garete nuestros planes para esa tarde, de tener que buscarme yo misma un alojamiento alternativo y de tener que pagar más de lo previsto porque no había ninguna opción por 94€ que era lo que yo ya había pagado inicialmente ¿¡me cobran 18€ de comisión!?

Para colmo, ¡era incluso más cara que la del piso fake! En la primera reserva había pagado unos 12€ de comisión y ahora me cobraban 18€.

Aún así formalicé la reserva porque ya necesitábamos dejarlo cerrado e instalarnos, pero ese feo detalle de Airbnb confieso que me sentó fatal así que pensaba reclamar cuanto antes.

No obstante, cuando íbamos de camino a nuestro nuevo alojamiento la chica de atención al cliente volvió a llamarme a ver en qué había quedado la cosa.

Aproveché para decirle que ella había sido estupenda, amable y atenta, pero que me parecía fatal que me hubiesen cobrado esos 18€. Sin más explicaciones me dijo que tenía razón y que me ingresarían un cupón de 20€ si me parecía bien.

Le dije que sí y que se lo agradecía, que era lo que más justo y correcto me parecía. Sin embargo, lo más adecuado hubiera sido que nunca se me hubiese cobrado esa comisión dadas las circunstancias.

Yo viajo mucho y gastaré esos 20€ en algún alojamiento más pronto que tarde, pero ¿y si se trata de una persona que no usa plataforma a menudo o de alguien que necesita contar con ese dinero en efectivo y no en su saldo de Airbnb?

Por otro lado, si no llego a protestar por el cobro esa comisión tendría 20€ menos a mi disposición, y eso no está bien. Seguro que hay gente que, por despiste, por la propia situación de estrés, por evitar la confrontación o incluso por vergüenza, no se queja y eso que se ahorra Airbnb.

Así que, aunque me atendieron bien desde atención al cliente, creo que la plataforma tiene varios puntos en los que mejorar ante este tipo de situaciones, empezando por evitar que los usuarios sean estafados en Airbnb.

A pesar de todo, seguiré recurriendo a Airbnb cuando lo necesite, ya que al final todo se resolvió correctamente y la plataforma no fue la responsable directa de la estafa. Además, he de reconocer que en algunas ocasiones y/o destinos Airbnb es una de las mejores opciones de alojamiento.

Aunque, repito, que lo más adecuado sería respetar el precio inicial que el usuario pagó y/o, como mínimo, si no se le cubre la diferencia de precio, eximirle de pagar la comisión sin que tenga que pedirlo.

Desde luego, en futuras reservas en Airbnb pondré en práctica varias lecciones que aprendí con esta experiencia y que creo que me ayudarán a evitar que esto vuelva a sucederme (por supuesto, las compartiré en breve contigo el blog 😉).

¿Alguna vez te ha pasado algo parecido? ¿estabas al tanto de que existen estafas en Airbnb?
Te animo a que compartas tu experiencia y lo que aprendiste de ella a través de los comentarios. Es importante que los viajeros estemos al tanto de este tipo de situaciones para que no nos pille por sorpresa y para saber cómo actuar si nos ocurre. Por ello, si te ha ocurrido, te pido que lo cuentes en los comentarios ya que le será de utilidad a otros lectores del blog.

Si te gusta, ¡comparte!

2 comentarios en “Estafados en Airbnb en nuestra última visita a Barcelona”

  1. Ostras, qué fuerte! 😱

    Nosotros solemos usar Airbnb y siempre nos ha ido genial! A partir de ahora estaremos más atentos…
    Menos mal que la chica se comportó y al final pudo solucionarse la cosa, más o menos, aunque el mal rato no os lo quita nadie.

    Gracias por compartirlo!
    Un saludo

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