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Viajar solo, ventajas y desventajas

Viajar solo, como casi todo en esta vida, tiene sus ventajas y sus desventajas.

Así, viajar en solitario puede ser algo épico y revelador, pero también puede resultarnos un aburrimiento o un completo desastre.

Que la experiencia recaiga en uno u otro de esos resultados extremos dependerá de diferentes factores estrechamente ligados a las ventajas y desventajas que conlleva viajar solo.

Factores como nuestra experiencia previa viajando, nuestra capacidad de resolución de problemas, independencia, organización, personalidad... y factores que nada tienen que ver con nuestra forma de ser pero que también son esenciales, como el presupuesto del que disponemos, el destino que vamos a visitar o el tipo de actividades a realizar.

Así que si estás pensando en viajar solo por primera vez, te animo a hacerlo, pero no sin antes evaluar las siguientes ventajas y desventajas y decidir, siendo sincero contigo mismo, hacia que lado se inclina tu balanza.

Las ventajas de viajar solo​​​​​

  • No depender de nadie para planificar tu viaje

Una de las principales ventajas de viajar solo es que no dependerás de nadie para planificar tu viaje. Y es que, en cuanto entramos en la edad adulta y empezamos a acumular responsabilidades, se nos complica la tarea de coordinar fechas con amigos y familiares.

A veces ni con nuestra pareja podemos coordinarnos, por ejemplo, si cada uno tiene las vacaciones en periodos diferentes e inamovibles o si el número de días que cada uno tiene disponibles varía notablemente.

Por otro lado, aunque consigamos cuadrar fechas, también hay que "enfrentarse" a diferentes gustos, presupuestos, estilos de viaje... vamos, que no siempre es fácil dar con un compañero o compañera de viaje que tenga las mismas preferencias y condiciones que nosotros.

Este es con bastante frecuencia uno de los detonantes que empuja a muchos viajeros a lanzarse a la aventura en solitario. No obstante, también hay alternativas intermedias, como apuntarte solo a vivir una aventura compartida.

  • Conocerte mejor a ti mismo

Si vas a viajar solo, la persona con la que más tiempo pasarás eres tú mismo. Por ello, es una forma fantástica de autoconocimiento y, además, de mejorar en muchos aspectos.

Por ejemplo, puede ser una buena oportunidad para reflexionar sobre tus cosas personales, limar tus inseguridades, ganar independencia o aprender a ser más resolutivo.

  • Cambiar tus planes a tu antojo

Además de no depender de nadie para elegir las fechas de tu viaje, también serás 100% libre para hacer los cambios que se te antojen durante tu recorrido.

Si viajas acompañado, lo justo es que todas las partes negocien los cambios de planes que puedan surgir. Sin embargo, si estás solo y quieres pasar más días en un lugar determinado o visitar algún enclave que no habías considerado al planificar tu viaje podrás hacerlo sin más.

  • Hacer nuevas amistades en el camino

Muchos viajeros cuando viajan acompañados se cierran consciente o inconscientemente a conocer a otras personas que se cruzan en su viaje. Ya tienen compañía y no sienten la necesidad de relacionarse con otros, ya sean viajeros o gente local.

Sin embargo, cuando se viaja solo generalmente se está más predispuesto a entablar una conversación con un desconocido e incluso hacer planes juntos. Es fruto de la necesidad de compañía o de relacionarse que a cualquier viajero solitario le surge al menos en algún momento de su viaje.

Lógicamente esto depende mucho de la personalidad de cada uno. A mí, por ejemplo, viaje sola o acompañada, me encanta conocer gente y hacer nuevas amistades durante mis viajes; además, como soy habladora, me hace falta más bien poco para entablar una charla con cualquiera.

No obstante, es comprensible que personas más tímidas o menos sociables, necesiten un empujoncito para relacionarse con desconocidos mientras viajan, y viajar solo puede ser el empujón perfecto para ellos.

También lo es unirte a un viaje con gente que no conoces de antemano, pues desde el primer minuto tendrás que relacionarte y se crea el caldo de cultivo perfecto para romper esas barreras de la timidez y demás.

  • Viajar solo tiene su propio encanto

En conjunto, viajar solo tiene un encanto propio. Ni mejor ni peor que viajar acompañado; simplemente diferente.

La libertad de decidir cada paso que das, descubrir ese sitio maravilloso que querías ver desde hace años y para el que no conseguías acompañante, conocer gente fantástica en el camino, ponerte a prueba a ti mismo, estar pendiente de ti y de nadie más, sentirte capaz de muchas cosas que no pensabas que pudieses hacer solo, sin que nadie te echase un cable... 

En definitiva, viajar solo puede ser una gran experiencia y una manera estupenda de crecer como persona y, por supuesto, como viajero.

Sin embargo, no es algo válido para cualquier viajero pues, como anticipaba, también tiene sus desventajas y no todo el mundo puede o quiere lidiar con ellas.

Del mismo modo, también hay personas para las que viajar acompañadas no es una opción factible, ya sea porque son muy independientes a la hora de viajar, inflexibles en sus planes o porque se cansan fácilmente tras pasar muchos días con las mismas personas.

Por eso hay que conocer las ventajas y desventajas y ver qué es lo que más encaja con uno mismo.

Las desventajas de viajar solo

  • Más caro o menores comodidades

Hay destinos en los que, desde el punto de vista económico, es indiscutiblemente mejor viajar acompañado.

Un ejemplo de ello es Cuba, donde compartir gastos reduce notablemente el presupuesto necesario para viajar por el país.

En otros países, como, por ejemplo, Tailandia, el viajero solitario no lo tiene tan complicado, pues hay hostales muy baratos y bastantes opciones de transporte para moverse solo por el país.

También es cierto que, aunque un destino no sea excesivamente caro para viajar solo, viajar acompañado puede permitirnos disfrutar de más comodidades durante nuestro viaje gastándonos el mismo dinero.

Así, retomando el ejemplo de Tailandia, alguien que viaje solo puede alojarse por 7€ en una habitación compartida con 6 personas y baño comunitario; pero es que, si viaja con compañía, es probable que por el mismo precio por cabeza (14 o 15€ en total) pueda tener una habitación privada con baño propio.

Es decir, que viajar solo, dependiendo del destino que visitemos, puede tener la desventaja de resultar más caro o, costando más o menos lo mismo, de tener que prescindir de algunas comodidades de las que se puede disfrutar al compartir gastos con nuestros compañeros de viaje.

Que esto sea una pequeña o una gran desventaja dependerá directamente del presupuesto con el que contemos para el viaje en cuestión.

  • No tener compañía en situaciones complejas

Una desventaja importante al viajar solo es no contar con nadie a nuestro lado en el caso de ponernos enfermos o tener algún problema serio, como un robo o un enfrentamiento.

Aunque tener compañía no implica que esas situaciones no ocurran o se resuelvan mejor, el simple hecho de contar con alguien conocido hace que sean más llevaderas, no solo desde el punto de vista “logístico”, sino también moralmente.

Si, por ejemplo, caes enfermo mientras viajas, tus compañeros de viaje podrán estar pendientes de ti, acompañarte al médico, comprarte lo que necesites mientras estés en cama o ayudarte con las gestiones que necesites hacer con tu seguro médico, entre otros.

  • Olvídate de tomar una postura cómoda o compartir responsabilidades y tareas

Cuando uno viaja con amigos o familiares lo normal es que las responsabilidades o tareas se distribuyan entre los viajeros.

Sin embargo, si vas a viajar solo, dependerás únicamente de ti y no podrás tomar, ni por un segundo, la postura cómoda de que otros se encarguen de resolver determinadas cuestiones por ti.

Esto puede parecer obvio, pero cuando estás viajando te toca decidir a cada instante, preguntar infinitas veces (precio, direcciones, opciones disponibles...), buscar alojamiento, resolver imprevistos... y tantas cosas, tantas veces, cuando el único que se encarga eres tú, puede llegar a agotarte si no estás acostumbrado o es algo que no va contigo.

Al viajar acompañado, incluso si eres el “viajero principal”, el que se suele encargar de todo, al menos de vez en cuando podrás tomarte la licencia de que otros se encarguen de preguntar, buscar, contratar o elegir lo que sea que haya que elegir.

  • No poder compartir la magia del viaje con un cómplice de aventuras

Decía más arriba que viajar solo tiene su propio encanto; especialmente a nivel personal y por el hecho de sentirte libre para hacer lo que te venga en gana en cualquier momento.

Pero como ya anticipaba, viajar acompañado también lo tiene. De hecho, tiene uno muy importante, que es compartir la magia del viaje con alguien con quien tengas complicidad.

No necesariamente tiene que ser un amigo de toda la vida, tu pareja o un familiar que te conozca desde que eras un retoño. Puede bastar con que sea alguien junto a quien has emprendido esa aventura; alguien con quien tengas un mínimo de complicidad.

No digo que no se pueda disfrutar al compartir momentos especiales del viaje con alguien al que hemos conocido “en ruta”; claro que se puede. Pero no es exactamente igual ni podemos saber de antemano en qué momentos tendremos a una de esas posibles nuevas amistades a nuestro lado.

Esta desventaja de viajar solo es, para mí, una de las mayores ventajas de viajar acompañado; el poder compartir con alguien las maravillas que se experimentan a lo largo de un viaje.

  • Los miedos e inseguridades pueden agudizarse al viajar solo

Aunque no hay que dejar que las inseguridades y los miedos infundados se apoderen de nosotros y de nuestros sueños u objetivos, es cierto que, de tenerlos, estos muchas veces suelen magnificarse durante los viajes.

Estar en un lugar desconocido, llevar encima más dinero de lo normal, lidiar con un idioma que tal vez no conocemos, las diferencias culturales... son cosas que nos pueden generar estrés o preocupación mientras viajamos y a menudo hacen aflorar nuestros miedos e inseguridades.

Si además estamos viajando en solitario, todo ello se agudiza. Por el contrario, contar con compañía mientras viajamos suele aportarnos confianza y tranquilidad, y esto a su vez ayuda a mantener a raya nuestros posibles miedos y a disminuir la sensación de inseguridad.

Es cierto que, por lo general, con la experiencia se van minimizando. Cuanto más se viaja y más destinos y culturas diferentes se conocen, solo o acompañado, menos miedos e inseguridades se tienen; pero, de nuevo, esto no es aplicable a todo el mundo.

Hay personas que, por mucho que viajen, necesitan compañía para sentirse seguros y cómodos. Otros, necesitarán algo de recorrido por el mundo acompañados de otras personas antes de sentirse preparados para afrontar sus miedos e inseguridades en solitario, sin que éstos resulten perjudiciales o limitantes durante su viaje.

En definitiva, nadie te conoce mejor que tú, así que serás quien decida si las ventajas de viajar solo son suficientes para emprender una aventura en solitario, si prefieres coger algo de experiencia viajera primero o si, por el contrario, sus desventajas no te compensan de ninguna manera y prefieres viajar siempre con compañía.

En ese caso, recuerda que también existen alternativas que te permiten viajar acompañado aunque te apuntes a un viaje “solo”.

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3 comentarios en “Viajar solo, ventajas y desventajas”

  1. Me ha encantado el post, pienso como tu. Muchas veces me gusta viajar solo y hacer lo que me da la gana, si quiero dormir duermo, si quiero quedarme tres días más en un lugar pues encantado de la vida o si quiero hacer lo que sea lo hago y no tengo que estar pendiente de nadie. Por otro lado, también es cierto que en momentos puntuales mola tener compañeros de viaje, si unas risas, si estás enfermo o estas cosas. Hay que dejar volar la imaginación y viajar solos nos ayuda a crecer.

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  2. Yo he viajado sola y acompañada y creo que me quedo con el último tipo de viaje, sobre todo por lo de repartir obligaciones. Me da muchísima pereza buscar, comparar, elegir los precios, condiciones de contrato, opciones, etc. para elegir lo que más me convenga… ¡Me aburrrrrre! Por otro lado, buscar lugares que visitar, hacer fotos durante el viaje y escribir luego en el blog – es lo mío. Así que, las tareas repartidas, y todos contentos haciendo lo que nos gusta. De esto trata el viaje, ¿verdad? De disfrutar ;)))
    Así que, como dices, qué cada uno disfrute tal y como le apetezca 😉

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  3. ¡Hola guapa!
    He podido probar ambas maneras de viajar y coincido contigo en que las dos tienen ventajas e inconvenientes, como todo en la vida…
    Para mi, lo mejor de viajar sola es poder decidir siempre lo que hacer, qué ver, cuándo, cuánto… ¡todo! Y lo peor es no tener nadie con quien compartir tanto los momentos duros, donde tanta falta hace una buena mano, y los buenos, que se disfrutan más con alguien a quien se quiere.
    Por ahora me quedo con viajar acompañada por Andrea, hemos encontrado nuestro equilibrio ¡y nos va genial a los dos así!

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